Adobe Reader may be required to view files on this page.


This digitization project was funded by a grant from the National Endowment for the Humanities

 

 

EUGENIO MARIA DE HOSTOS’S TEXTS WRITTEN in NEW YORK- ARTICLES

 

 

 

2. Otro error de los puertorriqueños 110

 

 

Que la revolución de Cuba no tiene fuerza bastante para terminar su obra: que no triunfara si el gobierno federal no la apoya eficazmente.

 

110. Publicado originalmente en La Revolución, Nueva York, sábado 19 de febrero de 1870. No fue incluido en OG39.


 

183
 

 

Claro es que esta es duda de hombres de poca fe, y que los hombres de poca fe son, en Puerto Rico, como en todas partes, los hombres de mala fe.

Los hijos del pueblo, blancos, negros o mulatos, campesinos, ciudadanos, trabajadores, estancieros, industriales, victimas, esos son creyentes firmes, y creen firmemente en la verdad. Para ellos, como para el mas previsor de los políticos, Cuba será independiente, porque Cuba combate por lo que hay de mas santo en la conciencia humana, y de mas profanado por el gobierno colonial en las Antillas, la dignidad personal y nacional; la integridad de la familia; la igualdad legal de todos los hombres, la libertad de todo; la justicia para todos.

Los dough-faces, aquellos para quienes todos los negocios tienen tantas faces como ellos colores para las faces bajo que presentan los negocios; los dough-faces, para quienes la transacción con el despotismo es un acto de ingenio y el acto de madurez la transacción con la conciencia, los dough-faces, que así como en el país que les dio nombre, aquí, estuvieron extraviando el sentimiento publico, pactando hasta ultima hora con el interés individual, oponiéndose ala abolición de la esclavitud, so pretexto de inmunidad para el lazo federal, pidiendo a motines la paz cuando ya el curso de la guerra aseguraba el triunfo de la idea abolicionista; los dough-faces que, en Alemania, han sacrifi­cado siempre el impulso popular a sus cobardes condescendien­tes con los gobiernos fuertes; los dough-faces que, hoy mismo, so color de patriotismo, por afectado respeto a una tradición invalida, estancan la revolución de España en un monarquismo tanto mas estéril cuanto mas falsificado; los dough-faces tienen también en las An till as, han tenido en Cuba, tienen hoy en Puerto Rico a sus discípulos.

Dough - pasta: faces - rostros. Rostros de pasta, facciones móviles, dúctiles a los mas contrarios afectos y deseos, como la pasta a los contactos mas opuestos.

Quieren la revolución, sonden al que la ahoga; sienten mas que nadie la necesidad del rompimiento, y aplacan a los ardientes y adulan a los mismos contra quienes quisieran precipitarlos; son los primeros en minar secretamente el edificio de la tiranía, y son los últimos en alejarse de el.

 


184

 

 

Estos hombres inseguros tienen por inspiración el egoísmo, el disimulo por política, la mentira por medio, la revolución sin convulsión por fin, y puedan lo que puedan, son débiles, y, quieran lo quieran, constituyen su debilidad en sistema.

      En todas partes hacen el mismo razonamiento que hacen hoy los dough-faces de Puerto Rico.

      Son ricos o han hallado un venero de riquezas en el statu-quo, y se dicen:

 

"Nosotros, hacendados, comerciantes, abogados con pleitos, médicos con enfermos poderosos, tenemos un interés capital; la revolución que aumentara nuestros productos, desde el momen­to en que aumente la producción general; venga la revolución. Pero tenemos que hacer una revolución a nuestro gusto, que vaya despacio, que se contente con echar a los españoles, y que nos coloque nuestros intereses en una situación semejante a la que ocupan hoy los intereses españoles respecto al interés general; no venga la revolución, que nos la hagan los amigos de la humanidad y defensores de los principios americanos, que los Estados Uni­dos nos reconozcan antes de habernos armado, que nos armen después de habernos reconocido. SI, ese es el deber del gran gobierno federal, del mas grande entre los gobiernos de la tierra, y solo así cumplirá el destino manifiesto".

 

     Y, descansando en la confianza que conceden, no solo no hacen lo que pueden, sino que impiden hacer a los que quieren.

     Allí mas que la mala voluntad, es un error el que produce esos efectos perniciosos.

Es un error, un gran error, el creer que no basta querer la independencia para conquistarla. Es un error, grave error el creer que el gobierno norteamericano puede guiarse por las simpatías que inspire o por las que sienta.

Del primer error y del segundo, son testimonio la historia actual de Cuba y la aun reciente de todas las colonias colombianas; estas, porque quisieron, fueron independientes: porque quiere, esta Cuba avanzando rápidamente a su independencia. En Colombia como en Cuba, la acción del gobierno fue insensible.

Convénzanse, pues, y arrepiéntanse de su error los conservadores de la Isla.


 

185
 

 

 Vuelvan a ella los que han huido de ella; conságrense a su servicio los que en ella están; prediquen sin reticencias la revolución que desean; concedan ala fuerza de los sentimientos y de las ideas el valor que conceden ala fuerza de los intereses y de los poderes; piensen que el gobierno federal tiene que someterse alas leyes que dirigen las relaciones del mundo; noten que, mas bien que interés en violar esas leyes para secundar la iniciativa de los pueblos nuevos, tiene el interés que ha demos­trado en violarlas a favor de despotismos viejos e invirtiendo el orden de su plan, acompáñennos primero a hacer la revolución armada, que el reconocimiento vendrá después, y con el la fuerza moral que de el se espera.

 

 

186

 

 

Top

 

<<Previous