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EUGENIO MARIA DE
HOSTOS’S TEXTS WRITTEN in NEW YORK- DIARY ENTRIES
Lunes 10 de
enero del 70, mañana
Por más que los celos
hicieran decir por la noche a B. que M. y los demás de la Junta no
habían tenido argumento contra los míos, por mas que yo mismo siga
convencido de que mi política sería mas digna de la revolución y
del porvenir de las Antillas, el hecho es que, apenas opuesta la
única objeción grave que me hicieron, yo perdí toda la fe que mi
punto de vista me inspiraba. Y es conveniente averiguar si mi
vacilación era hija del temor de haber expuesto a una ligereza una
alta causa, O si depende del vicio, que debo corregirme, de perder
la fuerza que aisladamente me dan las ideas, cuando las opongo a
los dictámenes opuestos de los otros.
Yo había querido que
se hablara de la venta, combatiéndola, porque de todas las
soluciones posibles de la revolución, esta me parece la mas
indigna; y cuando P. insistió en atribuir origen oficial a la
correspondencia e inspiración oficial al articulo del periódico,
mi resolución creció con la fuerza que me daba la indignación al
ver juguete de una fuerza una idea como la de la revolución; y
cuando vi que P. tenía algún motivo secreto para reservarse el
tratar la cuestión, y cuando vi que mi criterio en ella le
asustaba tanto que lo atrevió presentarme como hecho de autoridad
la reserva que hacia de la cuestión, mi indignación se aumento con
mi temor. Este era el aspecto del asunto, antes y después de la
disidencia con P., antes y después de la discusión a que lo
sometimos en casa de B. En términos que expresan directamente mi
deseo, yo deseaba esquivar la solidaridad que algún día podrá
arrojar sobre mí la fría política del diario y de sus
inspiradores, y había llegado a desear marcharme para Cuba, no
sólo ya para estar contento de mí mismo, sino para estar en el
lugar adecuado a la defensa activa de mis ideas, y para que,
llegado el día de la venta, fuera yo el que mas enérgicamente me
volviera contra ellos. Todo este castillo de mis sentimientos
alarmados, vino al suelo cuando, girando sobre el mismo argumento,
me dijeron cien veces que el motivo de la alarma podía no pasar de
una invención, de un ardid de política para calmar al pueblo, con
una promesa favorable, del profundo disgusto que le ha causado el
despacho de los cañoneros. Yo argumente con razón que, aun
suponiendo esto, había que oponer un pueblo a otro, y que así como
aquel se alarmaba por hechos que contrarían sus deseos, así se
alarma este por rencores de hechos que amenazan su dignidad;
insistí largamente en este punto; pero no con la fuerza que debía.
Ya para entones me [destruido] interiormente el deseo de que
tuviera por excesiva la fuerza de mi sentimiento, por ilusorias
las inspiraciones de mi fantasía, por ideológicos mis temores, por
no real mi política.
Alguna profunda razón
debía no obstante haber en mis clamores, cuando Ferrer, contrario
en un principio a ellos, concluyo por secundarlos, apoyándome, y
cuando Morales y el mismo Aldama asintieron a que alguna expresión
tuvieran en el diario. Después de esto, después de las dos cartas
en que se me ofrecían redan explicaciones tan satisfactorias
[destruido] mi salida del diario, después de las diligencias que
[destruido] y el empeño con que lo han secundado mis
puertorriqueños, mi salida sería una torpeza, pero mi permanencia
negligentemente seria una estupidez. Es seguro que yo no podré
pasar allí mucho tiempo, no solo por
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el apoyo que a la Junta
conviene dar a P., no sólo porque yo no puedo ni debo soportarlo,
sino porque, uno u otro DIA, y no muy tarde, surgirá bajo otro
aspecto, igual O semejante divergencia. Por eso quería yo prepararme
la ida a Haití; pero Bs. parece que ha conseguido ser nombrado y yo
no quiero oponérmele. De P., a quien no agradó mucho el oscuro
anuncio que yo le di de que, según precedente sentado en mi
conferencia con la Junta, yo tenia el derecho de oponer el veto que
el había hasta ahora podido reservarse, puedo sacar partido,
haciéndole servirme para con M. L., Y obtener una comisión para
cualquier aparte. Anhelo aproximarme a Puerto Rico y hacer alguna
tentativa O alejarme de ella e ir a madurar mis ideas y a
esconder mi impotencia en cualquiera clima americano, en cualquiera
comarca hermana de mi isla.
Por la noche estuve con
Márquez y Ba. Recogí datos útiles sobre el desarrollo de la
revolución cubana y sobre la formación del centro que a.C. agencia
en su favor.
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