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This digitization project was funded by a grant from the National Endowment for the Humanities

 

 

EUGENIO MARIA DE HOSTOS’S TEXTS WRITTEN in NEW YORK- INTERVIEWS WITH THE AMERICAN PRESS

 

 

Las peticiones de la "Comisión de Puerto Rico"

al Presidente

 

 

 

Washington, D.C., enero 20 de 1899.- Los Comisionados puertorriqueños que están ahora en Washington, Dr. Eugenio Maria de Hostos, Dr. Julio J. Henna y doctor Manuel Zeno Gandía, con el fin de alcanzar justicia para el pueblo de la Isla, tuvieron hoy una larga entrevista con el presidente McKinley, y presentaron una serie de peticiones pidiendo remedio en 10 concerniente alas leyes y costumbres españolas con las cuales están abrumados. El doctor Henna hizo de spokesman, y el Presidente o yo con marcada atención y mucho interés la explicación que se Ie hizo del estado de cosas en la Isla. El Presidente hizo muchas preguntas sobre las reformas que era necesario promulgar para desarrollar la libertad social e industrial y asegurar la prosperidad de los habitantes. Acepto sus peticiones y prometió prestar profunda atención a los varios asuntos de que tratan.

Entre las peticiones hay una pidiendo ciertas reformas políticas en la cual los Comisionados demuestran que el actual Gobierno insular inaugurado bajo el régimen español y seguido todavía bajo el americano, esta costando al pueblo de Puerto Rico no menos de $100,000 anuales, sin producirle beneficio alguno. En su lugar piden el establecimiento de un gobernador civil, que sea ya natural de Puerto Rico O bien americano que hable el español con tanta fluidez como su idioma materno, y que sea ayudado en la promulgación de las leyes para el gobierno civil del pueblo por un Consejo O Asamblea Legislativa compues­ta de catorce representantes; dos por cada una de las siete provincias de la Isla, elegidos por sufragio del pueblo. Se explica que el pueblo puertorriqueño prefiera el gobierno civil al militar y que dicho gobierno estaría de acuerdo con la doctrina americana de tributación basada en la representación y que además de que llenaría las necesidades y deseos del pueblo de la Isla mereciendo su aprobación podía sostenerse y se sostendría con


 

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muchos menos gastos que el actual Gobierno, que es netamente español. Al llegar a esa conclusión, los Comisionados hicieron ver al Presidente que ahora hay en la Isla dos gobiernos: el militar americano, que es rígido y exigente y el Gobierno insular que es una mera reliquia de la dominación española. También se pidió una reducción del ejercito existente en la Isla a dos mil cien soldados, trescientos por cada una de las siete provincias; y la formación de una milicia nativa disciplinada y mandada por oficiales americanos y puertorriqueños.

Otra importante petición es la de que ciertas cláusulas de la sección 9 del articulo primero de la Constitución de los Estados U nidos relativas al Habeas corpus, ala prescripción, a los impuestos directos, y otras disposiciones sean extendidas para ser mantenidas en la Isla de Puerto Rico, así como también las diez primera enmiendas ala Constitución de los Estados Unidos, y las libertades por ellas aseguradas, las que el pueblo desea disfrutar. Sin el ejercicio de estos derechos garantizados por la Constitución, aseguran los Comisionados puertorriqueños que el gobierno americano en la Isla seria poco menos que el español.

Piden también que se les permita el disfrute del privilegio de comercio libre con los Estados Unidos, indicando que la Constitución prohíbe la imposición de ningún arancel O impuesto sobre mercancías enviadas de un estado a otro, y que como Puerto Rico esta ahora bajo el gobierno y autoridad de los Estados Unidos, el pueblo de la Isla debería gozar los mismos privilegios, a este respecto, que el pueblo de los Estados Unidos. Los Comisionados insisten en que esta es una de las necesidades mas importantes de la Isla: la de que sea capacitada para importar mercancías de los Estados Unidos sin pagar impuestos, y que sus exportaciones entren en los Estados Unidos sin gravamen alguno. La imposición de tarifas, hacen notar los Comisionados, constituye un pesado gravamen para el pueblo de la Isla.

Otra petición reclama la completa revisión del sistema de escuelas publicas de la Isla y la inauguración de los métodos empleados ahora en las ciudades de los Estados Unidos. La petición de clara que después de cuatrocientos cinco anos de dominación española, apenas el 16% de la población sabe leer


 

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y escribir. Hay muy pocas escuelas publicas O privadas en la Isla, solo dos escuelas normales y únicamente un colegio llamado Instituto, para instrucción secundaria. El pueblo desea que se establezca al menos una escuela publica en cada una de las setenta y dos ciudades y pueblos de la Isla, y también algunas escuelas normales, una escuela de leyes, una de medicina, dos colegios de agricultura, y un museo, para ser erigido en San Juan. Se pide así mismo la revisión completa de las leyes escolares y que los asuntos de educación sean puestos en manos de las munici­palidades.

Otras peticiones reclaman la revisión del sistema monetario de la Isla, de modo que la circulación obtenga una base segura, de garantías al capital que busque inversión en las industrias de la Isla. El establecimiento de un sistema bancario enteramente nuevo; extensión a Puerto Rico de las leyes de propiedad literaria

vigentes en Estados Unidos y un cambio completo en el sistema de tributación local por el cual se gravan los productos sin relación a la propiedad, abrumando alas clases productoras, y

retardando la producción hasta el extrema de que escasamente se cultiva un veinteavo de la zona productiva.

La condición de las clases trabajadoras fue explicada al Presidente, así como su capacidad de ejercer el derecho de sufragio, y de que les sean acordadas las otras libertades y privilegios similares de que goza el pueblo de los Estados U nidos.

Contestando a los Comisionados, el Presidente aseguro que era su intención que los habitantes de Puerto Rico gozaran tantas libertades y privilegios como los ciudadanos americanos. Luego llamaron los Comisionados la atención del Presidente al hecho de que los telegrafistas, empleados de las Aduanas, y otros empleados nativos en puestos parecidos, han sido desalojados por oficiales y soldados del Ejercito americano. El presidente McKinley dijo que era su propósito ver a los puertorriqueños familiarizarse poco a poco con el sistema de gobierno propio, pasando un periodo de aprendizaje en los diferentes departamentos del gobierno, y de claro que ellos tienen el derecho de ser resarcidos. Los Comisionados manifestaron que tenían entendi­


 

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do no era obligación del Gobierno federal intervenir en algunos de los asuntos presentados, pero que ellos creían que el apoyo del Presidente alas reformas de que trataban ayudaría mucho a su realización.

 

 

 

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