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LA PATRIA
VALPARAÍSO, OCTUBRE 18 DE 1872.
ECOS DEL DÍA.
Casi completamente
organizado ya el directorio de la sociedad de auxilios y propaganda
a favor de Cuba, concebida por el coronel Godoi y aprobada por
meeting que celebró el 4° aniversario de la independencia cubana, es
interés del país el éxito completo de esa asociación, y podemos y
debemos ocuparnos de la revolución de Cuba como de un negocio de
importancia nacional. Por eso, y no cohibidos ya por la indiferencia
pública, vamos desde hoy a seguir paso a paso el desarrollo de los
sucesos que han de devolver a América latina uno de sus miembros más
útiles.
La revolución de Cuba
prospera. En el Oriente de la isla, centro y núcleo de la revolución,
los independientes dominan con absoluto dominio. En el Camagüey, los
españoles no tienen otra posición segura que la de Puerto-Príncipe,
ciudad-capital de aquel distrito. En Cinco-Villas, los
revolucionarios son más fuertes cada día. En el distrito occidental,
centro del poder español, cuya capital es la de la isla (la Habana),
los independientes no pueden hacer más de lo que hacen: despoblar el
terreno dirigiéndose a la emigración o al campo de la revolución. Si
tuvieran fuerzas suficientes para organizar un ataque general contra
la Habana, los independientes serían en un día dueños de la isla,
porque no hay en toda ella un solo criollo, un solo isleño, un solo
cubano que no sea partidario de la independencia y que no coadyuvara
a la acción de los revolucionarios armados. Pero siendo la Habana
una de las plazas más fuertes del mundo, teniendo en ella los
inmensos recursos militares de que disponen los españoles;
ocupándole más de cincuenta mil voluntarios y casi cincuenta mil
soldados veteranos; guardado el puerto por casi toda la armada de
España y siendo extranjera y comerciante una gran parte de la
población, la toma de la Habana es una de las dificultades más
insuperables que pueda ofrecerse a los independientes, que si son
muchos, pues que son todos los nativos de la isla, no tienen los
medios indispensables para intentar una empresa tan difícil.
Pero no es sólo la
fuerza lo que constituye el nervio de la guerra: el dinero, desde
Montecuculli hasta estos tiempos, es la primera, la segudna y la
tercera razón de la guerra, y el dinero empieza a faltar a los
españoles. El banco de la Habana, institución monopolista que a
fuerza de monopolio y privilegios, combinados con exacciones y
espoliaciones repugnantes, ha podido hasta hoy secundar al gobierno
de la metrópoli, se ha declarado ya impotente para hacer rostro a
las exigencias cada vez más imperiosas de la guerra. El gobierno
español, que no puede disponer de un solo escudo y que no puede
prescindir de buscarlos para continuar sosteniendo su caduco poder
en la Isla, ha inventado cien arbitrios que han dado en el suelo con
la fortuna cubana. Ahora quiere contar con la fortuna de los
españoles de Cuba, y ha intentado un empréstito que, agotada como
está la riqueza confiscada a los cubanos, recaería todo entero sobre
capitales españoles a dos de sus colegas para reclamar en la corte
de España contra ese empréstito.
Este hecho es de
suma trascendencia. Significa dos cosas: 1. que el gobierno
metropolitano y el colonial no tienen recursos para continuar la
guerra: 2. que los capitalistas españoles de Cuba no tienen
confianza en el éxito de la guerra, pues no se atreven a especular
con ella.
Si el capital
americano tuviera la cautela que muestra el español, y operando en
sentido inverso se comprometiera en operaciones favorables a la
independencia de Cuba, y suminstrara a la agencia general de Nueva
York (que es el representante oficial del gobierno cubano
independiente en los Estados Unidos) los recursos que necesitan los
indepedientes para dar un golpe definitivo, es indudable que el
capital americano haría un negocio, haciendo de paso un beneficio a
América.
El éxito de la
revolución de Cuba es una mera cuestión de dinero: si se suministra,
Cuba será muy pronto independiente. — Así lo vemos nosotros en las
noticias que tenemos, y así nos lo prueba en su última comunicación
el agente oficial de la revolución en Nueva York.— No ha podido,
pues, ser más oportuna la creación de la asociación de recursos en
favor de Cuba, y no podría el centro directivo de ella dar mayor
gloria a Chile que el servicio y la gloria que habría en hacer
dinero de las simpatías y en convertir en una operación mercantil la
adhesión los que aman a Cuba por ser chilenos y de los que se
interesarían en su independencia por haber comprometido en ella
algún dinero.
LA PATRIA.
VALPARAÍSO, OCTUBRE 16 DE 1872.
ECOS DEL DÍA.
Se puede construir un ferrocarril
trasandino, y los señores Cl4rk y Cía. lo han probado en la
solicitud que han dirigido al gobierno y que hemos publicado en
nuestras columnas. Se debe construir ese ferrocarril trasandino, y
es lo que vamos a tratar de demostrar.
Chile necesita
urgentemente poblar su territorio despoblado, ponerse en inmediata
comunicación con el mundo que está al otro lado de los Andes,
modificar por la mezcla de población sus condiciones sociales;
modificar por la comunicación intelectual su carácter, completarse
orgánica y moralmente por la población y la expansión.
Insuficientes como son
los medios actuales de comunicación; distante como por ellos están
de la corriente de emigración y de ideas que nace en Europa para
modificarse en América y Oceanía, Chile no puede abrir su territorio
a la población europea que emigra ni puede abrir su espíritu a las
ideas del mundo. A la inmigración se oponen la distancia, los altos
precios del viaje, la ignorancia en que está Europa de esta tierra
bella, buena, hospitalaria, culta. A la expansión del espíritu
chileno, se oponen la distancia, el aislamiento, el encogimiento del
país en sí mismo, el recogimiento del carácter nacional, que solo de
sus propias cualidades y defectos se alimenta, que solo de ellos
podrá alimentarse y en ellos tendrá que estacionarse hasta que el
choque, producido por la expansión, determine en el espíritu chileno
luchas morales, combates intelectuales, crisis de carácter, cambio
de ideas, dilatación de horizontes que hoy no pueden existir.
En las sociedades
como en los individuos, la vida tiene desarrollos fatales, que
ningún esfuerzo puede anticipar en tanto que no se dé el conjunto de
condiciones y circunstancias que la determinan. Chile se ha
desarrollado tanto y tan armónicamente como era posible, dada su
edad, dada su población, dado el carácter, el espírirtu, la
inteligencia y las facultades del país. Es necesario que se
desarrolle más, que se fortalezca más, que progrese más, que se
perfeccione más, porque cabe más desarrollo, más fuerza, más
progreso, más perfeccionamiento en su vida física y moral. Pero para
conseguirlo, es necesario que se den las circunstancias convenientes.
La vida física de Chile es incompleta, porque es muy incompleta su
población. La vida moral e intelectual de Chile es insuficiente,
porque empieza y acaba en sí misma, sin recibir ni dar i influencias
exteriores. Nosotros creemos que las necesidades, física y moral,
son subsidiarias, y pensamos que si Chile consiguiera poblar por una
inmigración constante de su territorio despoblado y ponerse en
relaciones expansivas con el mundo por medios de comunicaciones más
rápidas, más fáciles y más continuas, se darían por sí mismas
condiciones orgánicas y espirituales que se necesitan para mayor
desarrollo, progreso y perfección, y sucederían todas estas cosas:
que la propiedad se subdividiría; que el trabajo personal recobraría
su absoluta dignidad; que el ingenio industrial se multiplicaría;
que las industrias pequeñas basadas en el trabajo, podrían competir
con las grandes industrias, basadas en el capital; que el espíritu
industrial, diseminado en todo el territorio y animando todas las
comarcas, sería fianza de orden y de libertad como sucede donde
quiera que la industria redime de la esclavitud al jornalero, como
sucede allí donde el interés egoísta de unos cuantos industriales
poderosos abate el carácter del obrero y crea la pasividad social,
funesto síntoma de perversiones económicas y políticas que se
traducen torpemente por sistemas de bienestar y de progreso, cuando
denuncian un profundo malestar y un retroceso.
Esos, que serían
los resultados materiales, no serían los únicos ni más importantes.
Con ellos, y al par de ellos, se darían otros resultados, los
morales, los intelectuales, los que más inmediatamente se referirían
al porvernir histórico del país.
Una corriente de inmigración entre dos pueblos, es corriente de
ideas entre dos inteligencias: una corriente de inmigración entre
dos continentes, es corriente de juicios entre dos civilizaciones.
Todo inmigrante es un agente de modificación y es una modificada;
modificada por las ideas, las costumbres, las opiniones, los
recuerdos, la vida moral e intelectual que trae; es modificado por
las ideas, las costumbres, las opiniones, los recuerdos, la vida
moral intelectual que lleva. Por medio de él, dos pueblos, dos
caracteres nacionales, dos civilizaciones, dos vidas sociales se
conocen, se estiman, se ligan, se aproximan. Aproximarse es
completarse. Puéblense de agricultores extranjeros esos campos,
de trabajadores extranjeros eoso puertos, de industriales
extranjeros esos talleres, de patriotas de adopción esta patria, y
nuestra vida física, moral, intelectual, social, industrial y
comercial se completará con la vida de los países a quienes, por
medio de sus hijos, hospedemos.
El ferrocarril
trasandino, que facilitará a la inmigración de hombres, de ideas, de
productos, de vida exterior, puede hacer ese inmenso
beneficio. Facilitarle los recursos necesarios para hacerlo, es
facilitar al país las condiciones que necesita para proseguir en su
desarrollo físico, moral, intelectual.
Los estadistas
latino-americanos, que han hecho grandes bienes a América latina
cuando han luchado contra la barbarie, que estaba en nuestra
educación, en nuestra desploblación, en nuestras preocupaciones, se
han esforzado más de lo que era necesario, porque han comprendido
menos que debieran el fin universalista de la civilización americana.
Sirvan a ese fin,
abriendo el territorio, el espíritu y el corazón americano a todos
los conductores de progreso, de paz, de libertad, y facilitarán su
tarea.
Conductor de
progreso, de paz, de libertad es el ferrocarril trasandino, porque
será conductor de nuevos hombres, de nuevas ideas, de nueva vida.
Ábransele el territorio, el espíritu, el corazón de Chile.
LA PATRIA.
VALPARAÍSO, OCTUBRE 12 DE 1872.
ECOS DEL DÍA.
Se han publicado
las notas cambiadas entre el plenipotenciario de Chile en
Bolivia y el ministro de relaciones exteriores de aquella y
república. Esas notas disipan toda duda, desvanecen todo temor del
r7 rompimiento, destruyen todos los castillos en el aire que los
perpetuos enemigos de América latina, el egoísmo y la barbarie,
habían fabricado ya sobre la base arenisca de un conflicto
dipolomático. No, gracias a la razón americana! Chile y Bolivia no
romperán las negociaciones entabladas por el tratado, las relaciones
establecidas por la naturaleza, los lazos que la geografía y el
interés hacen cada día más indisolubles.
Cumpliendo con su
embarozoso deber, el señor Lindsay se había dirigido al señor Corral
para pedirle, en nombre del gobierno de Chile, el retiro del señor
Bustillo. Sin prejuzgar el asunto, y siendo tan cauto con el honor
de su funcionario como con el de Bolivia, el señor Corral calló su
opinión sobre el suceso que produjo la retirada del plenipotenciario
boliviano, y, complaciéndose en las explicaciones que de él le había
dado confidencialmente el señor Lindsay, le noticiaba que el retiro
por este pedido había sido anticipadamente, y por carta del mismo
señor Bustillo, mandada a éste. Oblata causa, efecto inútil. Si la
causa del telegrafiado rompimiento entre Bolivia y Chile era el
retiro del señor Bustillo y ese retiro era anterior a la despedida
diplomática y en esa despedida no ha puesto el gobierno de Chile el
más leve fermento de animadversión contra Bolivia, es inútil que una
y otra república se acometan, y es seguro que el riesgo ya corrido
de romper relaciones necesarias hará cada vez más prudentes, más
deferentes, más delicadas las mutuas relaciones de los dos países.
Celebremos este resultado, que honra el juicio y la perspicacia del
gobierno boliviano.
*
* *
Aun cuando no es
imperioso el deber que vamos a cumplir en este instante, pues hay
hechos cuyo carácter excluyen todo deber, queremos protestar contra
las acerbas pasiones que han dado ayer una página siniestra a la
historia parlamentaria del país. Se han pronunciado en el parlamento,
se han manifestado en el recinto de las leyes, palabras y pasiones
que tienen cerradas las puertas de todos los lugares en donde la
razón fija su tienda. Las violencias de la palabra no
son fuerzas para la verdad. La violencia de los actos no son prueba
de razón en quien la ejerce. Los rencores personales no son aumento
de razón para quien les atribuye el poder que solo tiene la justica.
Dentro del parlamento, la dignidad del país está vinculada en cada
uno de sus representantes. Fuera del parlamento, los representantes
del país siguen teniendo su representación moral. Palabras violentas
en la sesión, actos violentos fuera de ella, violentan la dignidad
del país. El representante de un pueblo tiene obligación de ser lo
que el pueblo, representado: expresión de un estado avanzado de
civilización.
*
* *
La reunión
celebrada en honor de Cuba fue un continuo estallido de entusiasmo.
Si en todas las capitales de la república se hiciera iguales
manifestaciones y tuvieran, como tendrían, el mismo carácter y la
misma fervorosa adhesión a la causa americana hoy personificada
heroicamente por la mártir Cuba, se habría ; demostrado lo que todos
presentimos: que Chile es siempre fiel a las ideas que la hicieron
independiente; que no hay chileno para quien la independencia de las
Antillas no sea un deseo natural e instintivo; que si Chile no hace
por Cuba mucho más de lo que hace, cuanto debe y cuanto puede, es
porque, consagrada al trabajo como está, y no solicitada por nadie
para ocuparse de otros, se ocupa de sí misma, hasta que la hacen
pensar y recordar que es necesario ocuparse de los otros.
Además de ese
resultado, dio otro igualmente fecundo la reunión.
El digno coronel
Godoi concibió el noble proyecto de utilizar el entusiasmo del país,
y formuló en bases precisas el deber de Chile: crear una asociación
en favor de Cuba; ligar a todo el país en asociaciones parciales que
tengan por fin el socorro de Cuba; hacer excursiones mensuales para
acudir a la isla menesterosa de recursos; comprometerse a procurar
el concurso de los congresos y los gobiernos de América latina en
favor de Cuba.
Aun cuando el
proyecto del digno coronel era obra exclusivamente suya, era deseo
de todos los que hablaron y de todos los reunidos.
El general Prado,
en un discurso viril, enérgico, acentuado, lleno de sentimientos
generosos, de rasgos de político perspicaz, de relámpagos de
sentimiento americano, se quejó de la actitud de América latina en
presencia de Cuba martirizada, y condenó esa actitud, y reclamó
hechos, auxilios materiales, servicios prácticos a Cuba.
Santiago Estrada,
en un discurso tan breve como bello, tan expresivo como decidido,
pidió menos palabras y más hechos; más asociaciones y menos
simpatías a la española.
El señor B. Vicuña
Mackenna, forzado a hablar por el público, pidió también los
recursos materiales que faltan a Cuba, que Chile puede darle.
Cuantos asistieron
a la celebración del 4° aniversario de Cuba, salieron del Club más
contentos de sí mismos y de su patria que habían ido, y todos,
concurrentes del sexo débil y del sexo fuerte, se acostumbraron a
aclamar la naciente república de las Antillas, gritando una y cien
veces: "Viva Cuba! viva Puerto Rico! viva las Antillas!"
LA PATRIA.
VALPARAÍSO, OCTUBRE 10 de 1872.
Aniversario de Cuba.
Es 10 de octubre de
1872, y hace cuatro años que nació en América latina un nuevo
auxiliar de sus trabajos y progreso, una nueva república, un nuevo
defensor del derecho americano.
Importa poco que la
guerra entre la isla oprimida y la metrópoli opresora continúe
desangrando todavía a la naciente nación, incendiando sus campos,
aniquilando sus tesoros. La isla ha probado que su revolución es más
fuerte que la contra revolución, y España, a pesar de sus esfuerzos,
los más cuantiosos que jamás ha hecho, está demostrando su
impotencia.
En los tiempos
cínicos, cuando solo es verdad la realidad palpable y no hay acatado
otro derecho que el suficientemente fuerte para hacerse respetar, la
lógica de la historia ha querido que ! el derecho de los débiles, la
justicia de las causas degradadas triunfen por sí mismos, y Cuba, la
explotada, la oprimida, la esclavizada, la encadenada, se ha visto
sola en el momento de la redención.y yace sola en los ásperos días
de su heroísmo, y tendrá que triunfar sola. Pero la absoluta soledad
en que la dejan, lejos de disminuir, aumenta su fuerza. Auxiliada,
tal vez habría vencido ya: pero'habrían vencido con ella sus
auxiliares. Único auxiliar suyo la justicia, la justicia será quien
triunfe, ella es la que está triunfando, y así se rehará el juicio
de estos tiempos y así se vigorizará en el espíritu de América la fe
casi perdida en el derecho.
Si la
Providencia interviene en la historia, en los cambios, en las
crisis, en los cataclismos de los pueblos, y Cuba es mártir porque
es designio providencial probar en ella la eficacia virtual de la
justicia, el desamparo de Cuba es una lección, es un ejemplo y será
mañana, cuando triunfado, la demostración definitiva del aforismo
histórico que enardece la fe de los que creen en el derecho y .excusa
la criminal indiferencia de los egoístas: "Las causas justas no
sucumben."
Hasta ahora,
el aforismo ha sido verdad en todas partes y está siendo realidad en
Cuba.
La isla
desventurada, no resolvió a sucumbir o a emanciparse en el día
memorable que hoy conmemoramos con reverencia. CARLOS MANUE DE
CÉSPEDES, AGUILERA, FIGUEREDO, MARMOL, AGRAMONTE, los CAVADA,
SALVADOR CISNEROS y otros hombres más oscuros que la muerte o el
triunfo han hecho ilustres, realizaron en la mañana del
día 10 de octubre de 1868 el pensamiento que todos los grandes
patriotas, desde AGÜERO a NARCISO LÓPEZ, desde HEREDIA hasta PLACIDO,
desde JOSÉ DE LA LUZ CABALLERO hasta BETANCOÜRT, habían consagrado
con el patíbulo, acalorado con sus cantos y sus persecusiones,
imbuido con su ejemplo y sus lecciones en el alma de las
generaciones libres que sucedían a las generaciones de esclavos.
Céspedes, Aguilera
y Figueredo en el distrito oriental de la Isla, Mármol y los Cava en
Santiago de Cuba y en las Cinco Villas, Cisneros y Agrámente en
Camagüei; Morales Lemus y el círculo político por excelencia de la
isla, estaban de acuerdo para efectuar un levantamiento general de
la isla en el mes de noviembre. Pero los revolucionarios de Oriente,
acosados por denuncios, delaciones y persecuciones, no pudieron
aguardar a sus compañeros de centro y occidente, y, forzados a
abandonar su empresa o arriesgarla, prefirierion arriesgarla.
Yara es una comarca
de la isla, intermedia entre las ciudades de Santiago, Puerto
Príncipe y Bayamo. En esa comarca está situada la DEMAJAGUA, una
hacienda de caña y de café, perteneciente a Céspedes. De esa
hacienda salieron, bajo el mando de Céspedes, de Aguilera y
Figueredo, los 300 hombres que hoy se han convertido en 30,000
combatientes.
La sorpresa
de los cubanos fue tan grande como la indignación de los españoles,
y tan pronta como la resolución que éstos tomaron para sofocar la
rebelión fue la actitud de toda la isla para favorecerla. Los
españoles, que estaban organizados en formidables cuerpos de
voluntarios empezaron su horrenda obra, en tanto que, empezando la
suya salvadora, los patriotas aprontaron recursos, los mandaron a
Nueva York, y comenzaron la serie de expediciones armadas que han
alimentado la revolución.
La isla se dividió, geográficamente, en dos partes; la ocupada
por la revolución, que cada alzamiento parcial de distrito aumentaba,
y la ocupada por la contra-revolución o por el ejército y
voluntairos españoles; políticamente, la isla, que siempre había
estado dividida en españoles y cubanos, se dividió desde entonces en
voluntarios, que son los españoles que defienden la integridad
nacional deshonrando con sus infames atrocidades a su patria, y los
laborantes, que son los cubanos, los norte y sud-americanos, los
chinos y hasta los españoles honrados que laboran por la
independencia de la isla. Toda ella ha estado desde aquel primer ;
día de las Antillas, en continua combustión. En los campos de \
batalla, los revolucionarios y el ejército español se combatían en
guerra de guerrillas y en acciones campales. En las ciudades
ocupadas por los voluntarios, éstos y los laborantes, españoles y
cubanos se hacían una guerra encañizada, que ha llevado al patíbulo
a centenares de cubanos indefensos y ha dado el poder, el gobierno y
la representación directa de la metrópoli a los voluntarios. En
tanto que los cubanos ricos emigraban a Nueva York, en donde se
estableció con el nombre de Junta cubana y puerto-riqueña, un centro
de propaganda y de auxilios; en tanto que de esa junta partían para
Cuba las expediciones militares que han sostenido la revolución; en
tanto que de esto se sancionaba en sus frecuentes triunfos y se
vigorizaba por el aumento de revolucionarios que de todos los
extremos de la isla y de Puerto Rico y de Santo Domingo acudían a
ella, los laborantes eran la presa de los voluntarios, y en todas
las ciudades de la isla y en cada día y en cada hora, moría
sacrificado a la venganza de aquellos bárbaros, algún niño que
ensartaban en la punta de sus bayonetas, alguna débil mujer que
arrancaban de su hogar, algún fuerte varón que al resistirse, moría
matando, algún negro sorprendido en el momento de huir para el campo
de la revolución, algún chino que intentaba sublevar contra España a
sus compañeros de opresión, algún norte- americano que paseaba con
los odiados colores de Cuba.
La guerra que en
campos y ciudades era desde el primer día, y por parte de los
españoles, una guerra de exterminio, ha ido cada día naciéndose más
terrible. El gobierno español decretó, a pesar de todas las leyes
que le prohiban, la confiscación de los bienes de cubanos, y con los
tesoros así robados enviaba incesantemente recursos de guerrra,
soldados, buques, que aumentando las pruebas de su impotencia en
proporción directa de sus fuerzas, aumentaba también el despecho
nacional y la vengativa desesperación de sus soldados y sus
voluntarios. Por su parte, la revolución, ya constituida en gobierno
regular, con un territorio propio, con una constitución provisional,
con un presidente de república, con una cámara de representantes,
con una población que diariamente aumentaba la presencia de
innumerables familias perseguidas por los españoles, la revolución
decretó la guerra de exterminio y el fuero empezó a devorar los
campos y las riquezas agrícolas de la isla.
Todo esto lo ha
visto América, y no ha dicho una palabra. En América habla todo el
mundo, menos el instinto de conservación americana. Abandonada, sin
otros auxiliares que sus hijos y unos cuantos puerto-riqueños,
venezolanos, dominicanos, colombianos y mejicanos que le han hecho
el sacrificio de su reposo o de su vida, la isla heroica ha
resistido durante cuatro años sin cejar un palmo, sin ceder un punto,
sin flaquear un día, sin perder un momento su esperanza en el
triunfo y su confianza en la justicia. Hoy, más fuerte que nunca,
segura de no ser vencida, practicando en el campo de la lucha armada
las ideas que le han servido de guía y de objetivo. Cuba no necesita
para arrojar de su suelo a los epañoles o para formar parte de la
congregación de repúblicas americanas, otra cosa que el
reconocimiento de su independencia por los Estados Unidos y por los
demás estados de América. Con el reconocimento del gobierno federal
del Norte, habría desaparecido la hostilidad oficial que, su color
de respeto a la ley de las naciones, le ha manifestado Grant y Fish.
Con el reconocimento de los estados latino-americanos, Cuba tendrá
la fuerza moral que se le niega.
Con o sin reconocimiento. Cuba triunfará; pero triunfará más tarde o
más temprano, según se le reconozca o no.
Los pueblos, que
son en toda América mucho más lógicos que los gobiernos, han
reconocido ya la independencia de Cuba, y estamos seguros de que no
hay en Chile quien hoy no se una a nosotros para celebrar con amor,
con estusiasmo y con vehemencia el 4° aniversario de la indepedencia
cubana, hecho el más glorioso de estos tiempos, porque es el que más
dilatará los horizontes del porvenir americano.
*
* *
La celebración de
la independencia de Cuba será una hermosa fiesta en Santiago. Los
participantes embanderarán sus calles; el señor intendente, que hará
cuanto pueda, no pondrá obstáculos a esas públicas manifestaciones
de regocijo americano, asistirá a la reunión que se verificará en
honor de la isla heroica.
Presidirá esa reunión el general Prado, y asistirán a la plataforma
los señores Matta, Arteaga Atempaste, Gallo, M. Martínez, y, si
accede al ruego que se le ha dirigido, el general Blanco Encalada.
Hablararán algunos de los citados caballeros, el señor Estrada, el
señor Isaac y el señor Hostos. Los señores Lastarria y Errázuriz (L)
tomarán parte honrosa en la función si vuelven a Santiago, de donde
están ausentes.
LA PATRIA.
VALPARAÍSO, OCTUBRE 9 DE 1872.
ECOS DEL DÍA.
Si la Patria de
Lima, representante de los intereses vencidos en julio, no hicieran
la poco escrupulosa oposición que hace al nuevo gobierno del Perú,
sería imposible comprender la actitud en que la colocan sus últimos
artículos sobre la cuestión entre Bolivia y Chile.
Pero el
diario oposicionista de Lima tiene obligación de combatir de
cualquier modo y por medios cualesquiera a la administración Pardo,
y no habría oposición más eficaz ni maquiavélica que la intentada
por él, si consiguiera hacer pasar ante Chile como opinión pública,
como pensamiento oficial, la opinión particular y el pensamiento
desautorizado de unos cuantos vencidos descontentos.
No lo conseguirá.
En Chile se sabe que el nuevo gobierno del Perú, consagrado
exclusivamente al arreglo de la funesta situación interior que le
han legado la arbitrariedad, la corrupción y la inmoral prodigalidad
de la administación anterior, no puede adoptar otra política
exterior que la exigida por el pensamiento liberal y por la misión
moralizadora que tiene en el interior; y Chile sabe» que un gobierno
para el cual son obligación la libertad, el orden y la economía
interiores, no puede buscar en el exterior otra cosa que paz y
concordia porque solo con ellas es posible establecer en los
negocios nacionales la libertad, el orden y la economía que necesita.
La mayor contrariedad que podría sobrevenir al gobierno del Perú
sería el verse forzado a tomar parte activa en una contienda
internacional. El mensaje leído recientemente por el señor Pardo al
congreso del Perú, presenta la situación financiera y económica del
país en un estado tan aflictivo, que toda distracción de las fuerzas
y recursos postrados de aquella sociedad hacia otro fin que no sea
el de reparar los males que lamenta su gobierno, sería una locura,
además de ser un peligro. Los mismos que hoy llaman impíamente hacia
fuera la atención que debe congrarse al interior, serían entonces
los que más acerbamente acusarían al gobierno, los que concitaran
contra él la opinión y la indignación del país, burlado en sus
esperanzas de orden económico y moral, arrastrado a contiendas
exteriores en momentos en que solo para su reorganización interior
podía tener interés, fuerza y deseos.
Por dos motivos
importaba denunciar la conducta del periódico limeño y demostrar la
inutilidad de sus esfuerzos: primero, para expresar prácticamente la
idea que tenemos de que hay una opinión pública en América latina
que, alcanzando a la vida general de estos pueblos, condena y puede
y debe condenar en ellos y en la conducta de sus gobiernos, de sus
partidos y su prensa lo que haya de anti-patriótico en ellos;
segundo, para tranquilizar el ánimo de los que en Chile ignoren la
situación del Perú y atribuyan al gobierno y la opinión de aquel
país la hostilidad que demuestran algunos periódicos peruanos, que
al atacar a Chile no hacen otra cosa que atacar a la administración
Pardo, intentado suscitarle dificultades mayores que las creadas
interiormente por los mismos que hoy la combaten ruda e injustamente.
Nosotros no discutiremos con el periódico de Lima el capítulo de
acusaciones que presenta contra Chile. La mala fe no se discute,
1 y es mala fe la que plantea en bases arbitrarias y funda en datos
caprichosos una cuestión internacional tan difusa, tan compleja, tan
oscura y tan mal estudiada como la cuestión de límites que el
tratado de 1866 intentó resolver por un acto de mutua
condescendencia entre Bolivia y Chile. Pero queremos y debemos
protestar, no en nombre de Chile, no ep nuestro propio nombre,sino
en nombre del Perú y en nombre de toda América latina, contra la
conducta artera y temeraria, anti-racional y anti-americana, de los
! que, en vez de dirigir el espíritu de sus lectores hacia las
expansiones fraternales, hacia la paz de hermanos, hacia la
intimidad de pueblos amigos y vecinos, se complacen en provocar
contra unos los rencores, las susceptibilidades, las envidias, las
pasiones protervas de los otros, las desconfianzas de todos contra
todos.
LA PATRIA.
VALPARAÍSO OCTUBRE 8 DE 1872.
ECOS DEL DÍA.
El Ferrocarril nos
ha dado una agradabilísima sorpresa. Ha contestado al pesimismo del
Mercurio (que, a pesar de ser partidiario de la unión americana,
dada de la oportunidad de publicarla hoy), lo que el juicio recto
contestará siempre al pesimismo:-- "Siempre el ser previsor es
oportuno."
Son tantos los obstáculos
que en la actualidad de América latina se oponen a los deseos más
fervientes y a los más perspicaces pensamientos, que, así como nos
explicamos el pesimismo del Mercurio, nos hubiéramos explicado el
del Ferrocarril; que a todos cuales quiera sean sus miras de partido
y sus puntos de vista, alcanza generalmente la postración que
produce el desencanto! Pero, felizmente, el Ferrocarril no está
desencantado, cree en la oportunidad de predicar unión americana, la
declara una idea previsora, la alienta como necesidad de porvenir, y
probablemente será lógico, pidiendo como nosotros un congreso
americano, que si no es la unión americana, es unpaso hacia la unión
porque, además de probar la unidad de intereses americanos, probará
la posibilidad de armonizarlos por la unión.
*
* *
Cuba está de
plácemes. Su cuarto aniversario, el día 10 de octubre, será
celebrado en Santiago y por Santiago, en Buenos Aires y por Buenos
Aires. En Santiago, porque en ese día se verificará una reunión
expresamente consagrada a la isla mártir. Por Santiago, porque toda
la ciudad tomará parte en la alegría americana.
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